Desde hace algún tiempo, el muelle artesanal del Puerto de Acajutla, en Sonsonate Oeste, dejó de ser solo un punto de faena para pescadores y se transformó en una curiosa atracción turística.
Y es que además de ofrecer una vista privilegiada hacia el mar y atardeceres impresionantes, el lugar adquirió un encanto inesperado con la llegada de una numerosa jauría de mapaches que se refugian entre las rocas cercanas a la zona de pesca, al punto de que en los últimos años, locales y visitantes comenzaron a llamarlo “el muelle de los mapaches”.
“Hoy en día, los animalitos ya llegan hasta la arena y se pasean libremente por toda la zona. No se sabe con exactitud cuántos viven entre las rocas, pues en ocasiones aparecen en grupos de más de veinte, y además ya se han visto crías, lo que confirma que se han ido reproduciendo en el lugar. Todo indica que estos animalitos llegaron para quedarse”, afirmó Juan Mayorga, un pescador.
Al caer la tarde, cuando el sol comienza a esconderse, decenas de turistas se reúnen en el muelle con el entusiasmo de verlos aparecer. Fieles a su naturaleza nocturna, los mapaches salen entre las grietas de las rocas en busca de alimento, ofreciendo un espectáculo que mezcla ternura y asombro.
Los visitantes suelen llevarles concentrado para gato o perro, pescado y otros aperitivos, mientras los animales, ya acostumbrados a la presencia humana, se acercan con cautela. Sin embargo, autoridades y pobladores recuerdan que, pese a su aparente docilidad, siguen siendo animales salvajes y recomiendan no tocarlos.
Estos mamíferos son omnívoros y su dieta es variada: frutas, bayas, nueces, maíz, raíces, insectos, peces, ranas e incluso restos de comida. En este entorno cercano a la actividad humana, el alimento para mascotas se ha convertido en una parte importante de su alimentación.
La situación no ha pasado desapercibida para los comerciantes locales, quienes han comenzado a vender pequeñas bolsitas de comida para perro o gato desde $1, convirtiendo la alimentación de los mapaches en una experiencia más para los turistas.
“Con el tiempo, los mapaches se han ido acostumbrando a la gente, porque cuando comenzaron a llegar eran bien tímidos. Hoy se pasan de ‘confianzudos’, son bien traviesos, ya nos han bajado las tiras de ‘churros’ en un descuido comentó Melani López, una comerciante.
Recomiendan mantener una distancia prudente y, bajo ninguna circunstancia, intentar cargarlos, ya que siguen siendo animales silvestres. Alimentarlos adecuadamente y de preferencia permitir que obtengan su comida en su hábitat natural.
Asimismo, piden depositar la basura en su lugar, pues los desechos como plásticos, latas o sustancias tóxicas pueden provocarles heridas, intoxicaciones o incluso poner en riesgo la vida de los mamíferos.

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